Hace 7 años, fue aprobada la Ley General de Educación en el Perù, estableciendo como uno de sus principios la calidad, sin embargo servicio educativo en la mayoría de Instituciones educativos públicas y privadas demuestran todo lo contrario, por ejemplo los resultados en logros de aprendizaje en segundo grado demuestran que el 75% de estudinates en nuestra Regiòn no logran los aprendizajes en comprensiòn de textos y en matemàtica el 17% de estudinates solo han alcanzado el desarrollo de habilidades matemàtica en nùmero y operaciones. Otro de los indicadores que refleja la baja calidad es que muchos estudiantes no alcanzan un proyecto de vida al culminar la Educaciòn Bàsica.
En el Perú la Ley General de Educación define la educación, dentro de un marco de la modernidad, como la herramienta fundamental del desarrollo de las potencialidades de la persona, la familia y la sociedad, a través de procesos de aprendizaje enseñanza que se desarrollan a lo largo de toda la vida.
Para que el servicio educativo sea óptimo, la ley, considera la calidad educativa, como un principio indispensable en el sistema educativo.
Pero ¿qué sucede si existe una ley que contempla un sistema educativo moderno? una ley a partir de la cual se a diseñado un Proyecto Educativo Nacional y en algunas regiones Proyectos Educativos Regionales, Decretos Supremos, diseños curriculares con marcos compartidos nacionales articulados en los diferentes niveles y modalidades que orientan y reglamentan el accionar educativo. Entonces podemos decir que tenemos todo, pero a la vez no logramos mucho ¿qué ocurre? ¿Que nos hace falta?
Frente a ello aparece un sistema de evaluación que tiene como función definir y establecer los criterios y estándares necesarios que aseguren y garanticen que las instituciones cumplan los requisitos de calidad.
Este sistema se denomina SINEACE (Sistema Nacional de Evaluación Acreditación, Certificación de la Calidad Educativa), que para la Evaluación de la Educación Básica Regular, el órgano operador responsable es el IPEBA.
Una de las funciones que asume este órgano del Sistema, es promover la mejora y cultura de calidad a través de un proceso de autoevaluación interna y evaluación externa que acredita periódicamente la calidad en las instituciones educativas públicas y privadas y certifican las competencias profesionales.
Podemos concluir diciendo que sin evaluación no hay calidad y sin calidad no hay desarrollo profesional y transformación de la sociedad.
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